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Galdino Hernández Castellanos: testimonio
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Mensaje: #1
Galdino Hernández Castellanos: testimonio
Galdino Hernández Castellanos

Región Mixteca de la Costa del estado de Oaxaca

El objetivo de los relatos de la vida de Galdino Hernández fue conocer la cultura y el saber del médico indígena tradicional, así como los métodos, elementos terapéuticos y las formas en que éste da solución a los problemas de salud enfermedad. Esto también se hizo con el propósito de establecer una comunicación constante, tratando de superar de manera conjunta sus actividades tradicionales e incrementar recíprocamente nuestros conocimientos en la atención de las enfermedades, y así conservar la salud de su comunidad. La gente le tiene mucha confianza porque él los trata con amabilidad y consideración. Ellos saben que es una costumbre curarse con hierbas naturales y de esa manera conservan lo que sabían sus antepasados. Galdino estuvo participando con el INI sin egoísmo, por lo que deben tomarse en cuenta los relatos de su historia y mostrarse al público, ya que en muchas ocasiones lo hacía sólo en privado. Él está consciente y considera de gran importancia el apoyo de los médicos institucionales para canalizar los casos pertinentes.

La labor social del médico indígena ha sido la de participar en su comunidad en diferentes cargos públicos y religiosos, y en diversos comités como por ejemplo el del agua potable, el de salud y saneamiento ambiental y mayordomo de diferentes santos de su capilla, etcétera. También ha prestado su apoyo económico para obras de beneficio comunitario.

  Relato de la historia de vida

Antepasados

“Nací en Santa Catarina Mechoacan y me crié en Jamiltepec.

Mis padres y mis abuelos también nacieron en este lugar. Soy el primero de los cuatro hijos que tuvieron mis padres.

“Mi abuelo fue curandero y me encaminó hacia las actividades que hoy en día realizo; sin embargo, mi bisabuelo fue el primer curandero en la familia. Yo pienso que cualquier persona puede serlo, siempre y cuando Dios le dé el don de hacerlo, y que la persona sienta que le nace en su corazón ser curandero. Yo lo soy porque este don ha pertenecido a la familia desde tiempo atrás, en especial en mí, y es una herencia de mis antepasados”.

Pautas de crianza

“Mis padres me criaron con cariño y amor, manteniéndome con el producto de las cosechas, y me dieron una educación formal para ser útil en la vida. Recuerdo que cuando era niño ayudaba a mis papás a acarrear agua para el consumo de la casa, bañaba a mis hermanitos, jugaba con ellos, además de ir a la escuela y mis padres procuraron que yo cumpliera con las tareas.

“Recuerdo que cuando era niño los adultos pensaban y veían a los pequeños en una forma muy especial. Si los encontraban por los caminos les contaban el cuento del viejito y del burrito caminando juntos, y al terminar se despedían cariñosamente. Llegando los niños a su casa platicaban el acontecimiento a sus papás, quienes se sentían contentos por el cariño y amistad brindados a sus hijos por los adultos.

“Los niños de ahora no son iguales a los de antes, actualmente ya no respetan a sus mayores porque ven televisión, películas, novelas, los cuales pervierten su mente y ya no son inocentes como antes. Los adultos ponían cuidado de que los niños no se enfermaran, que no tuvieran un accidente con animales ponzoñosos y de sufrir algunas caídas. Enseñaban a sus hijos a respetar a sus mayores y a apreciarlos como personas de experiencia.

“Como fui el primer hijo, la tradición era que el papá se emborrachara de alegría y que la mamá pusiera una veladora a la virgen de Monserrat por el buen nacimiento.

A la partera se le daba un guajolote vivo y otro en guiso, y se hacía un convivió en casa entre parientes. Me recibieron con cariño, porque cuando nace un nuevo persona en la familia, va a ser útil en la vida viviendo en la misma casa.

Se quería que igual fuera hombre o mujer porque ambos trabajarán para su subsistencia; el hombre para laborar en el campo trayendo chepile y leña a la casa, la mujer para moler atole y hacer tortillas para el alimento del hombre. Yo me consideré niño hasta los 14 años de edad.

“Cuando se ha perdido a un ser querido, se atiende a la gente que les llega a acompañar, se contrata un violinista para que toque música dolorosa al angelito. Padres y padrinos sienten un profundo dolor”.

Denominaciones

“Por ser el primer hijo de la familia ocupé el primer lugar desde mi nacimiento. Según como nacen y crecen niños se les nombra niño grande o niño chiquito; el grande porque ya se cuida solo, y el nene necesita atención especial de sus papás y de sus hermanos mayores. Me nombraban siempre ‘hijo querido, hijo hermoso, valiente y fuerte, gracias a Dios que ya puede trabajar por sí solo’, estas fueron las dulces palabras de mis padres cuando fui capaz de trabajar.

“Tengo dos nombres, uno por mis papás y otro por mis padrinos. El nombre se decidió así: mis padres adoraban a un santo y el nombre de éste me lo pusieron, y mis padrinos el nombre del santo que marca la fecha del calendario. Mis papás se acostumbraron a llamarme con un solo nombre que es el del santo de su devoción, y con éste me llaman y me conocen actualmente”.

Salud - enfermedad

“Recuerdo que durante los primeros años de mi vida, en mi pueblo la enfermedad se veía muy avanzada porque los niños la padecían mucho y se morían, entre ellas: alferecía, mal de ojo, coraje, ninañi, nahual y hechicería. Fallecían también si no se ofrendaba a los curanderos con presentes como pan, guajolote, gallinas y algo de dinero.

“Se acostumbraba tenerles cuidado en su comida, pero los niños andaban siempre descalzos y desnudos por la extrema pobreza de los papás. Vivían en casas de zacate, dormían en el suelo y estaban muy propensos a enfermarse.

Los padres se preocupaban pensando en la forma de cómo curar y dominar las enfermedades, algunos idearon descubrir la naturaleza de algunas plantas medicinales curativas de la madre tierra. Para poder curar hicieron experimentos con sus propias familias.

“Según las edades le hacían rosario cada mes al santo de su devoción para que cuidara el alma de los niños; así mismo, hacían promesas anuales para evitar accidentes, enfermedades y muertes. Se tenía cuidado de esconder a los menores frente a las visitas, porque muchos tienen miradas fuertes que causan calor de ojo al niño y éste puede enfermarse. Se tenía cuidado con las embarazadas en el eclipse de luna, de las miradas de gente con coraje, no salir en las noches para que no les pegue el mal de aire.

“Se tiene cuidado con las personas de más edad en no darles corajes, ver que coman a su hora, no dejar que trabajen duramente en el campo, que carguen poca leña, que muela menos y así disminuirles todo trabajo pesado.

“Se vio que al comer tierra los niños se hinchaban de la cara y del estómago, también se llenaban de lombrices por no tener limpieza en su alimentación y les salía sarna en su piel por jugar con tierra sucia. También se enfermaban de envidia y coraje. Yo estuve muy enfermo de diarrea y vómito, sarampión, tos, angina, fuego en la boca y alferecía. “Cuando ya era mayor empecé a trabajar en el campo con mi papá, después me pusieron en la escuela cuando ellos lo creyeron conveniente. Estuve en la escuela con mucha ilusión de ser útil y poder ayudar a mis padres y a mi prójimo.

“De recién nacido sólo me alimentaron con leche materna hasta la edad de 2 años. Acostumbraron a darme tortillas, frijoles, atole, huevo, pollo, y toda clase de hierbas comestibles que hay en el campo. A los niños pequeños les daban de comer seis veces al día, porque en cada una comían poco.

Bebían atole, caldo de frijoles, de chepile, de calabacitas, ejotes y caldo de hierbamora, bebían estos alimentos para fortalecer su cuerpo. Comían en un plato de barro y bebían agua en jícara de palo sobre el suelo.

“A los niños se les bañaba en los arroyos, y los más chiquitos en casa con jabón de cebo de ternera, mezclando hierbas en el agua para evitar enfermedades, resfriados o mal de aire. El agua se conseguía en los arroyos de ojo de agua, se acarreaba en burro o en bule de palo cargado en el hombro. La acarreaban los papás o los niños mayores, ya que el arroyo estaba lejos de la casa.

“Mi casa era de hoja de bilijan con zacate y vivían en ella diez personas. Yo dormía en un petate de palma en el suelo y solo por ser el más grande.

“Hoy en día ya no vivo en la casa donde me críe, en mi comunidad de origen, ahora resido en otro lugar donde trabajo como médico tradicional”.

Juegos

“Recuerdo que jugaba en el patio de mi casa con muñecos de madera hechos por mi papá, con los niños que vivían cerca de mi casa y jugábamos además al gallo cantador, a la escondida y a la carrera del burro, a los trapiches de fabricar panela, cortar bejucos y machacarlo con el trapiche. También a los columpios de madera, trompos de madera y canicas de piedra. Mis preferidos fueron la carrera del burro y los trapiches de fabricar panela. Mis padres nunca me compraron juguetes en alguna tienda, ellos los hacían con las maderas de sus propios corrales, entre ellos payasos, carretilla, balón de cuero de vaca y silbato de palo. Por las tardes o en las noches jugábamos con mi papá al chaneque, al lobo, al coyote, al tigre y a la zorra”.

Status, indumentaria y herencia

“Los padres de un bebé recién nacido esperan que crezca fuerte y vigoroso. Se da más importancia al varón por su fortaleza para el trabajo del campo y porque es quien va a mantener a la familia. La mujer sólo está al mando del varón. Siempre ha sido muy importante el nacimiento de más niños para realizar mejor las reuniones de jóvenes y ciudadanos para acordar construir iglesias, municipios y escuelas, adorar al Dios de las lluvias y de las cosechas del campo.

“Con la llegada de la pubertad despertó en mi el amor por alguien, el anhelo de lograr algo en la vida. Cuando celebraron por primera vez mi cumpleaños, me sentí ese día el hombre más feliz de la tierra conviviendo con mis amiguitos, me regalaron frutas del campo y mi madre nos dio de comer tamales de gallina de rancho.

“Los primeros años de mi vida comenzaron a hacerse importantes a los 15 años de edad, cuando empecé a sentirme feliz con la ilusión de trabajar y un día casarme con una mujer de mi edad para hacer mi propia vida. Yo me sentía menos cuando era niño, porque aún no sabía qué hacer, no pensaba qué significado tenía el vivir, me sentía menos ante los compañeros más grandes. La forma de vestir del niño iba cambiando; a los 5 años de edad le ponían normalmente sus calzones y cotones de manta de algodón tejido para cubrir su cuerpo conforme iba creciendo. Se acostumbraba que los pequeños anduvieran desnudos hasta esa edad. En mi juventud era una tradición vestir un calzón y cotón especial bordado con el mismo hilo del tejido, adornando el bordado con pinturas de añil, usando huaraches de correa con sombrero de palma y un trapo rojo en el pescuezo para lucirse en la fiesta.

“Cuando los niños eran bautizados envolvían su cuerpo con una sábana blanca y amarraban un pañuelo rojo en su cabeza. Los niños más grandes vestían con calzón y cotón blanco y a las niñas se les cubría con sábana blanca y huipil; los niños usaban huaraches cuando había fiesta de mayor importancia como mayordomía, bautizos, casamiento, etcétera.

“Al repartirles la herencia los padres a sus hijos, se consideraba al mayor y al menor por ser el primero y el último en la familia para dejarles casa y terreno. A los demás les correspondía recibir animales como caballos, burros, vacas y chivos. Las mujeres heredaban metates, trastes de cocina, material de hilar y tejer. Aún se conservan estas tradiciones, igual que en el ambiente de los pueblos indígenas”.

Trabajo

“Cuando ya se tenían de 6 a 7 años de edad, a los niños se les notaba una inquietud de ser igual que sus papás.

Los primeros trabajos que se le encargaba a los varones era limpiar la milpa, y a las mujercitas a moler, lavar trastes, acarrear agua del arroyo, lavar la ropa y poner nixtamal en las ollas de barro. Entre los 10 y 12 años empezaban a encargarles trabajos y se les enseñaba a realizar las actividades del campo y la cocina. A los 10, el niño salía acompañado de su papá para aprender a laborar en la limpia de la milpa y del frijol. Se consideraba ya hombre de trabajo a los 15 años. La niña se sentía eficaz para el trabajo a esa edad y ya desarrollaba las actividades de su madre.

Los quehaceres que corresponden a las mujeres son: moler el nixtamal, hacer las tortillas, cocer frijoles, hacer atole de maíz y todas las demás cuestiones domésticas.

El agua la acarrean el esposo y los hijos mayores. De chico ayudaba a mi padre a vender leña en manojos y maíz por cuarto de litro en la casa de la gente para ganar dinero y comprar panela y café para que los demás hermanitos tomaran. Mi trabajo era sencillo y fácil de acuerdo a mi edad. Me gustaba la carpintería, la tejería y hacer los trabajos de barro”.

Educación formal

“Cuando fui a la escuela uno de los propósitos principales fue aprender a hablar español, saber escribir y leer. Los maestros fueron buenos conmigo, me educaron y gracias a Dios hoy en día me desenvuelvo un poco en la vida.

“En mi escuela no se hablaba casi en español, se platicaba más en lengua nativa dentro del salón de clases y en el pueblo. Para mí es muy importante haber asistido a la escuela, porque aprendí un poco el español y las demás enseñanzas de mis maestros, con las que actualmente me defiendo en la sociedad. La relación con mis compañeros era de amistad y cariño, nunca peleamos ni tuvimos envidias entre nosotros. En mi escuela hubo una cantidad mínima de niños mestizos con quienes llevé una relación amistosa a pesar de ser yo indígena, y nunca tuvimos disgustos durante el año escolar. Además, mantuvimos una relación amistosa, obediente y de respeto hacia los maestros.

“Para mis padres era muy importante que se cumplieran todas las tareas pues querían que sus hijos tuvieran un cambio en su vida; para ellos al estar su hijo estudiando éste debía tener siempre buenas calificaciones. Para mis papás también era muy importante acompañarme diario a la escuela, porque podían aprender un poco de toda la enseñanza que recibía. Yo fui poco a la escuela, sin embargo otros compañeros no pudieron ir por ser muy pobres y muchos padres en aquel entonces no comprendían la importancia de ir a la escuela, para ellos lo mejor era trabajar en el campo”.



Cultura Oral

“Al hablarles los padres a sus hijos acostumbraban hacerlo en mixteco llamándolos con cariño, diciéndoles ‘mi pequeñito amado’. Los padres se dirigían a los pequeños y los regañaban cuando no hacían bien los mandados, los trataban enojados y cuando hacían bien los encargos recibían afecto, amor y cariño. A las personas mayores se les hablaba con mucho respeto. Actualmente en los jóvenes ha habido grandes cambios respecto a la conducta porque no se les ha obligado a este acto de respeto hacía sus mayores.

“En mi juventud me platicaron mis abuelos sobre la Revolución mexicana; narraciones acerca de la luna y el sol, el cuento de los brujos y de la bandolera. Me llamó la atención principalmente cuando contaron que la bandolera se llevó a un niño a su cueva y los padres asustados y preocupados lo encontraron hasta el siguiente día, vivo y salvo”.

Aprendizaje

“Empecé con interés a investigar plantas curativas porque unos de mis cuñadas estuvo muy grave de fiebre maligna; la curé con hierbas frescas, le di a tomar tés, le hice oraciones y ella se recuperó poco a poco; gracias a Dios respondió a las oraciones. Mantengo mi propio equilibrio y el espíritu de Dios lo bendice para estar sano.

“Yo imaginaba que algún día iba a conocer que ciertas plantas medicinales eran útiles, curativas, saludables, positivas y que darían buenos resultados en la sanación de las enfermedades que hay sobre la tierra.

“Para convertirme en curandero, tuve un sueño donde un santo me revelaba que tenía que curar porque él me daría el don de hacerlo. Fue una inspiración propia del sueño y el don de Dios de ser curandero; también mi abuelo me orientó.

“Por necesidad de salvar mi vida empecé a curar a mi propia familia. Una de mis hermanas se vio muy grave y luché lo que más pude para sanarla del espíritu maligno que la estaba atacando muy fuerte y gracias a Dios, poco a poco se recuperó siendo ésta mi primera experiencia.

En vida, mi abuelo me aconsejaba que el arte de sanar era importante para ayudar a la gente pobre que no tenía con qué curarse, por eso se morían de distintos males. Mi familia ha sido pobre y muchos se enfermaban. Mi abuelo era curandero y me enseñó a sanar empezando por la propia familia. Yo me acerqué más a Dios para que me diera el don de saber curar.

“Entendía que vivía en un mundo bonito, donde el sol alumbra la tierra para trabajar de día en el campo y respirar aire fresco, sano y limpio. Así como contemplar la luna en el cielo cuando entraba la noche en el campo, cuando no había luz eléctrica, pues con la luna nos distinguíamos en el patio de las casas y en las calles.

“Yo veía difícil curar las terribles enfermedades que sufrían los hombres, porque en aquel entonces no había medicamentos para atacarlas. Mi abuelo salía lejos a buscar las hierbas medicinales para sanar a sus enfermos. Yo escuché historias en las que se curaban con rezos, rituales, conjuros, y concentración en pensamientos sobrenaturales, visibles y telepatías, mentales y naturales. Durante el inicio de mi aprendizaje, viví situaciones terribles. Todas las noches me atacaban pesadillas asombrosas, que me dejaban paralizado, con la mente en blanco. Yo hacía ayunos con la esperanza de aprender más y convertirme en un verdadero curandero, comía solamente las hierbas nutritivas del campo. Guardaba dietas espirituales, era soltero, no tenía vicios de alcohol ni de cigarro, no hablaba groserías, depositaba una viva fe hacia Dios para que con el tiempo llegara a ser un buen curandero que pudiera ayudar a mi prójimo.

“Durante mi aprendizaje no tenía tiempo para jugar porque no quería interrumpir mi mente para poder concentrarme. Descubrí la capacidad de sanar cuando mi familia se enfermaba mucho y mi abuelo ya había fallecido, por lo que no había quién la curara. Entonces tomé la decisión de sentirme capaz de dar solución a los problemas de enfermedad que había en mi casa.

“Pensaba en Dios pidiéndole fuerzas y ánimo para poder dominar la enfermedad que atendía. Cuando mi paciente sanó por primera vez, me sentí seguro de curar porque ya empezaban a creer en mí, ya que podía ayudarles en sus problemas de salud.

“Empecé a pedir a Dios el don de curar a los 14 años y lo hice por primera vez a los 17. La enfermedad que curé fue la fiebre maligna que atacó duramente a mi hermana y quien se recuperó al poco tiempo”.

Sueños

“Recuerdo que en mi aprendizaje soñaba que andaba cortando flores y hierbas que curaban a los enfermos, haciendo ensomerios, rituales, prendiendo velas y veladoras para curarlos de espanto. Los sueños me sirvieron porque ahora curo de esa manera y con el santo de mi devoción; también hago ensomerios con aceite de olivo y copal, hago limpias con aguardiente y huevo, doy bañadas con hierbas curativas del campo.

Muchos de los sueños son realidades y otros son simples, porque no todos son iguales y no se puede confiar en los sueños negativos.

No soy muy bueno para interpretarlos, pero si se sueña con animales ponzoñosos es mala enfermedad, mal presagio para la salud de las personas y mala suerte. Esto es según la tradición de los antiguos en su creencia. En mi aprendizaje fueron importantes porque soñaba con el deseo de saber curar y dominar la enfermedad del paciente y ahuyentar espíritus malos que llegan a las casas además de los que caen directamente sobre la persona.

“No se platica con ninguna persona porque esto es secreto del curandero para que su don no se eche al lodo.

Yo no he platicado con nadie ajeno al trabajo. Las enfermedades con mucho tiempo en el paciente no sanan fácilmente y los que apenas empiezan se pueden curar en la mayoría de los casos. No comentaba con ninguno, solamente daba confianza y seguridad en los tratamientos que le proporcionaba para el restablecimiento de su salud. Solamente lo comentaba con mis familiares cuando lograba mejorar mis conocimientos.

“Por parte de mi abuelo recibí palabras de aliento y también por algunos ciudadanos el pueblo, conscientes que día a día aprendía más para obtener buenos resultados en los conocimientos de la medicina indígena.

Los pacientes se sentían contentos por haber sanado y como agradecimiento le daban al curandero regalos tales como gallinas, guajolotes, maíz, chile, ajo y cebolla.

Me sentía con ánimo, valor y decisión, dispuesto a cumplir con el don obtenido de Dios para el bien de la salud indígena. Me subía a un cerro solitario en donde se encontraban unas piedras y debajo de éstas rezaba para recibir el don de curar y las fuerzas espirituales.

“He tenido complicaciones con curanderos malos, como brujos y hechiceros, por la envidia y la competencia, ya que empecé a tener éxito por hacer el bien a los enfermos.

Me tiraron con arma de fuego y no estaba de Dios que me muriera. Él me salvó de la muerte.

“Al cuerpo humano Dios lo hizo en forma muy especial. Fue creado con sabiduría para que desarrolle todo tipo de trabajo en la tierra, y es natural que deseche todas las sustancias que ya no le sirven.

“Los sueños revelan lo que ha de suceder y si uno cree se convierten en realidad. Yo soñaba que uno de mis pacientes me atacaba cortándome uno de mis brazos. A la siguiente noche volví a soñar que un hombre desconocido me perseguía para matarme y que por poco me alcanzaba; de pronto desperté. Después estuve muy preocupado pensando en esos sueños. Pasados cuatro meses, éstos se convirtieron en realidad cuando un sujeto llegó a mi casa como a las 20:00 hrs., en 1995, y me tiró de balazos; por milagro de Dios no me morí, porque no he hecho ningún mal a nadie. La parte del cuerpo de donde provienen los sueños es la mente, guiada por el pensamiento, imaginariamente de lo que el corazón siente y se le revela. Asimismo, los sueños coinciden con el alma para revelar a la mente algo que va a acontecer. En todo ser viviente su alma tiene contacto con los sueños, ya sea para revelarles lo bueno o lo malo. Pero tienen su manera de comunicarse con el alma. En la vida se tienen sueños de diferentes formas: cuando son útiles se revelan sanos y limpios. Los sueños inútiles, son los que se muestran indecentes, porque caen fuertemente en el alma, guiados por los espíritus malos. Éstos son los que destruyen al hombre cuando se sugestiona. Muchos sueños sí se convierten en realidad y muchos no. Depende de cómo sea la fe de la gente hacia los sueños.

“A los curanderos, según su experiencia, los sueños les indican de dónde proviene la enfermedad para que explique a sus pacientes cómo tienen que curarse para que encuentren pronto alivio. También los sueños le indican qué clase de mal tiene el paciente, así como las hierbas curativas necesarias para su tratamiento. En la actividad de los curanderos, los sueños ocupan un segundo lugar, porque depende mucho de cómo se tiene el contacto y la fe en éstos para poder trabajar. Para mí son muy significativos por la comprobación de algunos en la realidad.

“El sueño es exclusivo de las personas especializadas en curar con este arte. Como los curanderos que adivinan y dan confianza a los pacientes en sus problemas de salud. El sueño se coordina con el alma, como un fenómeno biológico, al que la tradición asigna un sentido y una posición en el orden de la realidad.

“Además me ha mostrado la envidia que me tienen los compañeros curanderos, me muestra las duras luchas de competencia con ellos. Al final de cuentas, llegamos a empatar nuestros conocimientos. La acción que sucede en los sueños se manifiesta en los acontecimientos reales de la vida. Según la experiencia mística, se clasifican en húmedos cuando son positivos y en blancos cuando son negativos. Los sueños pueden mostrar cuál es la fuerza del alma o del espíritu de una persona. Según el pacto que se tenga con ellos para vivir y trabajar. Cuando se guarda fe, los sueños pueden ser un medio de comunicación. Cuando mi familia se encontraba lejos, oraba a Dios pidiendo que en sueños se revelara mi preocupación por ellos y el deseo de verlos. Al llegar el sueño a su alma y espíritu, les conmovió mi preocupación y a los cuatro días mi familia llegó a casa. Entonces oré más a Dios para agradecerle porque bendijo mi petición y se convirtió en realidad. Siempre que haya fe en el pacto con los sueños, nos pueden indicar cómo modificar la situación en la vida real. De acuerdo a la especialidad del conocimiento se tiene el tacto psicológico para ponerse de acuerdo con lo sagrado, éstos son secretos especiales del curandero”.

Ritos de pasaje

“Después de haber nacido, la partera hacia ensomerios para ahuyentar los malos aires alrededor del niño y de la madre durante ocho días. Los abuelos pagaban a la partera con velas grandes y gallinas gordas, la visitaban después llevándole tostadas y atole blanco hasta completar tres meses. Al recién nacido se le protegía no sacándolo al sol para que no se resfriara su cuerpecito, se evitaba que la gente extraña lo viera y se enfermara de alferecía, corajeo mal de ojo”.

Durante el nacimiento de Galdino se realizaron preparativos especiales, así como algunas ceremonias durante su primer año de vida, sin embargo éstos eran y son iguales para todos los niños.

“Hubo un trato especial porque rezaron en el vientre de mi madre para que cayera la placenta y cuando cayó continuaron rezando para dar gracias a Dios por haber escuchado la oración y salvar a la mujer y a su criatura.

Mi ombligo tuvo un significado muy importante, porque deca ahí se mantuvo latente y con vida el niño dentro del vientre de su madre.

“Durante mis primeros años de vida, se realizaron reuniones de niños para celebrar mi cumpleaños. Salíamos juntos al campo a comer cañas, a cortar flores y otras frutas que conseguíamos.

“Mis padres me platicaron que cuando me bautizaron el sacerdote me persignó y bañó mi cabeza con agua bendita estando en los brazos de mis padrinos.

“Recuerdo que cuando era menor participé en una misa cantada por los niños con el sacerdote en la celebración de una primera comunión y en tres evangelios.

“También recuerdo cuando murió el hijo de mi vecino ya que todos sus amigos quedamos muy tristes. Los padrinos del niño lo amortajaron adornándolo con flores y prendiendo velas alrededor de su caja. Tocaron violinistas y guitarristas música dolorosa y ensomaron con incienso de copal y aceite de olivo, rezaron los cantores rociando agua bendita al cuerpecito. Nosotros diariamente íbamos al panteón a jugar alrededor de su tumba, y así regresábamos contentos.

“Me comentaron que a mi madre durante su embarazo le hicieron limpias para protegerla a ella y a mi de algún mal aire; después de nacer, le pusieron veladoras a la virgen de Monserrat porque hubo un buen parto y en ese momento que nací se celebraba la boda eclesiástica de mis papás. Eran las 15:00 horas. Para la atención del alumbramiento había cerca hilo de algodón, machete limpio, aceite de olivo, vela de cebo y trapos limpios. Se tenía cuidado de acomodar bien al niño en el vientre de la madre y de que ella no cargara cosas pesadas, que comiera hierbas muy nutritivas y caldo de desarrollara bien y pudiera nacer sano. La partera la atendía, la revisaba y calculaba la fecha del nacimiento. Esta mujer tenía siempre el cuidado de acomodar bien al niño para mantenerlo en buena posición y hacerlo nacer bien. Ella atendió el parto y cortó el ombligo con un machete filoso y limpio”.
02-19-2008 04:03 AM
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Re: Galdino Hernández Castellanos: testimonio
Cultura Médica

“Un curandero es un hombre importante en su comunidad porque ayuda a proteger la salud de las personas de escasos recursos económicos. Al ser curandero, yo me siento con una responsabilidad de dar atención a quienes necesitan y buscan mi servicio. En mi vida personal y cotidiana ser curandero es importante porque conozco los remedios, examino y experimento con plantas medicinales, alivio muchas enfermedades y la gente se siente bien.

“Mi manera de vestir es común y corriente. Mi alimentación es pobre, de acuerdo al ambiente del campo. Mis alimentos son a buena hora, me enfermo muy poco y tengo cuidado en mi aseo personal, de mi habitación y en mi alimentación.

“En mi trabajo de curandero me siento contento, satisfecho de convivir con mis pacientes, a la vez que lleva riesgos mi salud de contaminarse con las diferentes enfermedades que atiendo, pero mantengo una viva fe en Dios quien hasta el momento me ha salvado de enfermedades malignas. En la comunidad existen otros curanderos competentes, pero no todos ejercen debidamente su profesión.

Son diferentes las actividades que ellos realizan, porque a cada uno Dios le dio su don. Ellos curan sobando, frotando, rezando, golpeando con ramas y agua bendita. Los trabajos de estas personas en la comunidad también son muy importantes porque sanan a mucha gente que guarda fe en sus curaciones. Mis curaciones son limpias, ensomerios, baño maría, toques de lumbre con los pulsos para sacar el aire malo del cuerpo.

“El aprendiz se distingue del curandero por la diferencia de edades. Porque apenas muestra la inquietud de aprender a examinar y experimentar con plantas medicinales y con las enfermedades. El conocimiento que tienen los habitantes de la comunidad para curar y el saber del curandero son distintos. Aunque cualquier persona puede idear alguna clase de remedios caseros por falta de recursos económicos y tener muchos hijos, así como muchas enfermedades en la familia. Pero estos remedios que hacen no son un don dado de lo alto para dedicarse por vocación y en especial a atender distintas clases de enfermedades. Mis conocimientos los he obtenido de acuerdo a los años de experiencia, a mi abuelo, quien me enseñó desde el principio, y de las reuniones en los intercambios de conocimiento en diferentes partes del estado de Oaxaca por parte del INI.

“Existen fuerzas espirituales, morales y materiales para curar cualquier padecimiento, ya sean buenas o malas. Pero también existen fuerzas para dañar a las personas, causándoles enfermedades maléficas o hechizadas.

“Muchos de los curanderos consideran dar un servicio sano y limpio a su comunidad, sin maldad ni ambición, solamente es un apoyo consciente a la extrema pobreza de la gente del pueblo. Existen otros curanderos que son fuente de obras malas.

“Lo que se ve son las curaciones que se hacen ante el paciente en la sanación de hechizos con limpias, sopladas y frotadas. Lo que no se ve son los rezos espirituales y otros mecanismos que usan en forma especial los curanderos.

“Para pedir ayuda a los santos, se les prenden veladoras, se hacen oraciones, ayunos y promesas para que ayuden a curar la enfermedad del paciente. Un ancestro también hacía rezos, letanías, Padre Nuestro y Ave María, invocando a todos los santos y a la virgen.

“Un lugar sagrado se considera el campo de oración de los cultos al Dios viviente omnipotente. Yo tengo en especial mis santos que me ayudan a curar y son: Pasión de Cristo y la Santa Cruz. Aunque también recurro a otros santos de mi devoción. Me dirijo a ellos con toda mi fe, confiando en la seguridad de contar con su ayuda divina. Se le pide a un santo y se le reza novenas y alabanzas, prendiendo velas de cirio para confirmar los signos vitales del paciente.

“Guardo libros de sicología, patología, ciencias ocultas y de las oraciones de la Santa Cruz de Caravana, que indican todas las enfermedades tradicionales, así como un libro de la Fe Divina. Los objetos que guardo para mis curaciones son: candeleros, ensomerios, copal, raíces y plumas de aves.

“Anteriormente salía a curar a otras comunidades pero ahora lo hago en mi casa. Atiendo diariamente a muchas personas de diferentes zonas que buscan mi servicio. Acostumbro salir a las casas de vez en cuando o fuera de la comunidad, pero la gente me busca y pide mis servicios en forma especial para que yo sea quien cure a su enfermo.

En mis viajes he tenido muchas experiencias que me sirven en mi actividad como curandero, por ejemplo, el intercambio de conocimientos de cómo curar mejor con nuevas plantas medicinales. Hasta el momento, no tengo ningún contacto con la radio ni la televisión. “En mi forma de curar no ha influido la radio ni la televisión para difundir lo que hago. Mantengo y renuevo mis conocimientos leyendo diferentes libros de curaciones tradicionales, intercambiando conocimientos en las reuniones de médicos tradicionales que realiza el INI en diferentes partes del estado de Oaxaca.

“El riesgo y el peligro que corre un curandero que se dedica en especial a esto, es la crítica, calumnias, envidias y egoísmos, que son capaces de causar hasta la muerte. Por envidia a mi trabajo me hirieron con un arma de fuego. Los hechiceros me han enviado de noche animales ponzoñosos, culebras, tarántulas, ciempiés y alacranes. Antes no sabía cómo atacarlos y me hacían mucho daño, pero aprendí a enfrentarlos con agua bendita, sal y rezos.

“Yo conozco que los curanderos hablan de la salud y buscan hierbas para sanar enfermedades, para que los niños y adultos estén sanos. También los rezanderos oran a Dios para que su familia no se enferme y esté también saludable y libre de espíritus malos. “Los pulsadores que conocen la sangre y diagnostican los males que siente el cuerpo, saben cómo curar cada una de las enfermedades que descubren en el paciente.

He escuchado hablar a la gente que dice que quienes saben curar son personas importantes porque ayudan a devolver la vida a los enfermos de espanto, mal de aire, hechicería, etcétera. Un curandero debe expresarse con amabilidad ante cualquiera de sus pacientes, debe darle respeto y confianza”.

Concepción salud - enfermedad

“La salud depende mucho de los buenos cuidados que se le dan al cuerpo para mantenerse saludable: alimentos nutritivos, higiene personal, tener precaución en no contagiarse de enfermedades transmisibles que pueden ser mortales, cuidarse de los enemigos, brujos y hechiceros. Además, la gente se enferma por falta de higiene, por no saber prevenir enfermedades contagiosas, por falta de alimentos nutritivos y por la pobreza.

“Las enfermedades vienen con la corriente de aire, por maleficios, magia negra, hechicería, en yerbamiento, conjuros, por envidia y calumnias, porque entre lo hombres existen enemistades en diferentes formas por no saberse comprender. A mi consideración, los problemas más serios de salud son aquellos en los que los espíritus malignos se posesionan del cuerpo de la persona: Seducción accidental y penetración orada al cuerpo. Se curan por luna llena, menguante, eclipses, temas lunares los días Viernes Santo, marcando una estrella en el piso de la tierra que es el signo del satélite de la luna. Para retirar los maleficios se trabaja en doce lunas, marcando los días festivos como viernes, se cita a la persona enferma en la casa del curandero cada día viernes a la medianoche, se ocupan cuatro cabezas de ajo, cuatro tulipanes rojos, agua bendita, medio litro de aguardiente, cuatro hojas de tabaco, cuatro manojos de romero, ½ lt. de catalán, aceite de olivo y bálsamo tranquilo. Se ensoman con mostaza, tabaco, hoja seca de zopilote, un chile bien rojo. Se toma agua bendita con siete hojas de albahaca, cuatro dientes de ajo, un puñito de sal. Se persigna al cuerpo en cuatro partes y se le habla a la persona siete veces por su nombre.

“Yo pienso que la gente que cura este tipo de enfermedades, son personas especiales por su amplia experiencia además de contar con el don para poder hacerlo. Se caracterizan por ser serios, solubles, honrados y guardan sus propios secretos.

Opinan solamente ante sus compañeros para hacer acuerdos en el trabajo, conservando, su sabiduría. Tienen buena voluntad para dar solución a los problemas de salud. “Hay un recinto propio, silencioso y oculto para concentrarse en las oraciones y recibir la fuerza y el poder para curar.

“Los padecimientos naturales se curan cualquier día, pero las maléficas tienen sus días especiales de curación y horarios. Existe otra forma de sanar como el llamamiento de espíritus propio de la persona. Se utiliza planta de hoja de toloache para espanto, se llama por siete días, se sopla con yerbas medicinales, se hacen limpias con tabaco y agua bendita.

“La enfermedad se conoce a través del pulso, en la sangre lenta y alta, en el semblante de la persona, dialogando con ella y examinando las partes adoloridas del cuerpo. Toma el pulso de la muñeca, pone la mano en la frente y al lado del corazón. Hay diferentes padecimientos y son: mal de ojo, ninañi, alferecía, mal de aire, coraje, nagual, hechicería, brujería, fiebre, diarrea, vómito y pujos. La gravedad del mal se conoce por el sofocamiento del cuerpo, se está tembloroso, con el pulso rápido y muchas veces débil. Además suda frío, hay reacción alterada del corazón, agitamiento, temor y pérdida del sentido.

“El cuerpo está formado por pies, manos, tronco, cabeza y muchas otras partes. Las más importantes son el corazón, cerebro y los pulmones para respirar bien, y la sangre. Las partes del cuerpo que guardan energías son la mente, el corazón, los pulmones, los tejidos y las venas del cuerpo. La esencia es el sentir de uno, las personas pueden tener dos, que son el bien y el mal.

“La gente está formada, aparte de su cuerpo, por su personalidad física y moral. Ésta se refleja cuando vemos su comportamiento en su hogar y ante la sociedad.

“Las personas que causan enfermedades pueden ser, o mejor dicho, son los brujos, os hechiceros, y los nagualeros, quienes buscan el mal para su prójimo, y lo hacen por contrato, por pleito, por envidia y calumnias. Para lograrlo utilizan espíritus malignos que invocan en su velación del ocultismo rezos negativos, sicológicos, magia negra y otros maleficios de Luz Bella. Es posible saber quiénes son los que causan los males por medio de sueños, transmisión visible, por medio de rezos y por objetos de la persona en prácticas malignas. Las enfermedades del alma o del espíritu se detectan en la tristeza, decaimiento, suspiros débiles, cuerpo marchito, sin ánimo ni fuerzas, se siente uno solo y sin esperanza.

“Son diferentes a las otras enfermedades porque penetran al cuerpo y lo destruyen moralmente. Se padecen en forma diferente porque son hechizados, conjurados maléficamente sobre el alma y el espíritu de las personas para destruirlos ocultamente.

“Las otras situaciones externas al cuerpo humano pueden ser por heridas, caídas accidentales, golpes repentinos entre unos y otros, piquetes de animales ponzoñosos y otras enfermedades que provoca y envía el brujo o el hechicero a su enemigo utilizando distintas clases de energías o fuerzas que provienen de la naturaleza, del interior de la tierra, cementerio, casas abandonadas, parajes solitarios, arbustos coposos donde practican misa negra los sacerdotes de las tinieblas. El aire que trae enfermedades malignas que caen en los pulmones por medio de la respiración, el viento sopla dando señales de terror en los ecos satánicos. Las fuerzas o energías que provienen de otros seres que no son personas sino espíritu del muerto poseído de las fuerzas malignas, licantropía que se transforma en animal y hace enfermar a la gente, por medio de visiones, sueños y pesadillas.

La enfermedad la causan por revelación antela persona, aterrorizando al cuerpo con los espíritus maléficos.

“Como curador no tengo mucho pacto con el significado del conocimiento de los cuatro puntos cardinales, pero para mí son los que ayudan a localizar los diferentes puntos en que viajan los aires malignos, hechizados y embrujados para luchar contra ellos. En cada punto cardinal hay un médico tradicional y recibe enfermos de diferentes lugares.

Es muy importante el lado por donde sale el sol porque los curanderos hacen ayunos para que con el resplandor, luz divina, alumbramiento, descubran por dónde se esconden los aires malos; por el poder del talismán a través del sol y el lado por donde el sol se oculta, es por donde el exorcista empieza a preparar ritos, sacrilegios, coloca imágenes y figuras cabalísticas que va a invocar, perfumes, velas, flores de rosas y toda clase de aromatizantes y amoniaco que va a utilizar en las obras maléficas.

“Yo entiendo que las fuerzas de la naturaleza son energía cósmica que combina la energía del aire y del agua, desatando grandes tormentas, remolinos y rayos por el hombre dotado de poder para causar daño a su enemigo. Es posible por el ser humano apaciguar, controlar y desatar las tormentas, remolinos y rayos. Para dominar y ahuyentar a las entidades perversas, esto solamente lo hacen los expertos curanderos que han recibido el donde Dios para conocer las fechorías de los magos negros y deshacerlas.

“En mi labor cotidiana, para dar limpias preparo agua bendita, con albahaca, ruda, hoja de toloache, la hoja del crucecillo, también agua de siete machos para frotadas, sopladas y bañadas.

“Si alguna persona enferma hace promesa a los santos y no cumple, en lugar de sanar empeora o se muere.

También las personas sanan si prometen algo a los santos y si no les cumplen, pueden tener alguna desgracia como un accidente en el camino, en la casa o en las familias.

Asimismo, les da calentura, vómito, dolor de cabeza y de cuerpo. Los santos influyen para dar la sanación al enfermo. Cuando cumplen la promesa y hacen ayunos, pidiendo perdón y alivio a Dios, con la fe sanan.

“Yo entiendo que si alguien prospera viene la envidia.

En la comunidad la gente es egoísta y de mala fe. Hay muchos que también son buenos; por causa de la envidia se dan estos problemas, ya que mucha gente viene a juzgar y a criticar el trabajo del curandero y saliendo, lo divulgan deshonrando la actividad de éste; sin embargo, muchos le guardan fe. Para este tipo de problemas el curandero que es bueno no se enfrenta agresivamente al enemigo ni trata de hacerle ningún daño. Para evitar la enfermedad, accidente o demanda en contra del que ofende, todo se deja en manos de Dios quien juzga al culpable.

“El conocimiento del curandero es posible compartirlo con algunas personas especiales que pueden ser de la propia familia para que la tradición no se pierda.

“Para que la profesión de un curandero tenga significado, éste debe ser honesto y responsable en la atención a los pacientes. Debe hablar ante ellos con la verdad acerca de la enfermedad que padecen y cómo tienen que curarse, si la enfermedad es de su competencia o es para canalizarla al médico moderno, la trata con medicina alópata. Siendo honesto la gente respeta y confía en cualquier trabajo.

“Por mis servicios recibo regalos tales como pan, tortillas, maíz, frijol, arroz, veladoras para el santo de mi devoción y una pequeña gratificación voluntaria del paciente.

Recibir regalos por mis servicios, para mí significa un apoyo moral y material. Un curandero le habla a todos sus pacientes con respeto y amabilidad, dándoles confianza durante sus visitas.

“Para el problema de salud seleccionado, no es necesario que el paciente cuente lo que le ha ocurrido o qué le pasa. El curandero la conoce a través del pulso y de la sangre y es él quien le dice qué clase de enfermedad tiene y cómo lo va a curar.

“No hay diferencias en el trato hacia los pacientes, según la edad y el sexo. Se tratan con el mismo respeto y amabilidad. Lo que varía es que el hombre y la mujer maduros toman más en serio las indicaciones que se les da para restablecerse. Los jóvenes por falta de experiencia no cumplen debidamente las indicaciones y tardan más en sanar. A los niños aún de brazos se les da una atención especial, responsabilizando a sus padres de las indicaciones de curación y cuidado.

“Actualmente me siento sano de mi cuerpo, pero cuando trabajo mucho me siento cansado y fatigado, por lo que tomo un poco de tiempo para descansar y recuperar el buen humor y aliento para seguir trabajando. Actualmente no padezco ninguna enfermedad grave, solamente gripa y tos cuando hay cambios de clima. Comúnmente padezco de anginas, gripa y tos, pero éstas con tratamiento pasan luego. Por lo general acostumbro tratar mis enfermedades con baños de hojas de eucalipto y limón y albahaca, cada que hay epidemias. Elaboro mis jarabes con hierbas naturales para atacar la gripa y la tos. La forma en que acostumbro a tratarme cuando estoy enfermo, si es padecimiento tradicional que conozco, preparo mi tratamiento y reposo tres días en casa no saliendo al aire libre para evitar más resfriados. Si es enfermedad que deben ver otros curanderos o médico general, entonces visito a estas personas y respeto su tratamiento, aplicándolo de acuerdo a las indicaciones. Para prevenir las enfermedades, como curandero recomiendo a mis pacientes que cuando empieza el malestar acudan a su curandero para que lo detecte a tiempo y lo empiece a tratar para encontrar enseguida la sanación. También recomiendo a mis pacientes que hagan muchas oraciones a Dios para que los libre de enfermedades espirituales malas que el hombre de la tierra intenta echar en contra de unos y otros.

“En mi actividad de curador, nunca pienso mal de ninguna enfermedad que curo para no contagiarme. Hasta el momento me mantengo saludable porque Dios me ha cuidado y no intento el mal contra nadie. En ocasiones, algunos casos difíciles del mal aire de ciertos pacientes me causan también nerviosismo en mi cuerpo, frente a estas situaciones se percibe miedo, temor, escalofrío y terror. Es ahí donde se necesita la fe de Dios y la fuerza de voluntad para dominar la enfermedad. Los cuidados que brindo a mi cuerpo son contra la ira, enojo o la violencia. Procuro mantenerme siempre sereno y tranquilo. En el conocimiento de mi cuerpo el espíritu más importante para mí es estar sano para ayudar a mi familia y a las demás personas que necesitan de mis servicios.

Los cambios más importantes que he experimentado en mi cuerpo, son sentir satisfacción de poder servir a mi prójimo, haber encontrado hierbas curativas que han dominado a muchas enfermedades, y ser inteligente y entusiasta en la práctica de la medicina tradicional. La muerte del cuerpo puede suceder por maleficios o por causa natural; me imagino que presenta agonía, después queda inmóvil, palidez general y enfriamiento. Pienso que existe en el cuerpo un manejo especial de impulsos, deseos e instintos. Para mí, la sexualidad es la emoción de complacer al cuerpo en el gusto del amor.

“La irritabilidad llega cuando los trabajos salen mal, los enfermos no sanan, o hay mala fama del curandero. Entonces, éste se desespera y piensa que la profesión que ha escogido no es para él, se llena de ira y violencia y cree que la solución es el envenenamiento o suicidio”.

Práctica Médica

Las principales enfermedades que atiendo son:
En lengua

En español
caña bakki shaan

fiebre de aire maligno
ñúhu ñayivi

mal de ojo
tahki shaan núhu ñayivi

alferecía
cuéhe dúhu

nagual
cuéhe tahsi

brujería

Mi comunidad es indígena y sufre padecimientos por muchas causas, 65% conserva la tradición en la atención de su salud. Cada uno de los problemas de enfermedad arriba mencionados, son graves para la salud. Los síntomas que aparecen en los pacientes son: dolores de cuerpo, no pueden caminar, no tienen hambre, están tristes y desesperados. La sangre se les va agotando, presentan pulso rápido o a veces lento, y débil. El problema de salud se conoce a través de los síntomas que presenta el enfermo y se detectan mediante el pulso, observación, viendo si están bien con Dios, asustados o nerviosos, si tienen calentura, presentan dolor de estómago, resequedad de la boca, por el color de su piel, sudor frío o caliente, y también por medio de preguntas.

Dependiendo de cada tipo de enfermedad, se da el tratamiento que puede ser: en forma de tés, limpias, baños de asiento, ensomerios, sahumadas, bañadas completas con hierbas especiales y emplastos. Si el paciente tiene fe en las curas y en Dios encuentra enseguida el alivio. Las principales causas de enfermedad son: porque le hacen ojo, envidia de otras personas, mal entra al cuerpo y lo enferma, cualquier animal o fenómeno natural que asusta, por el polvo, resfriados, desvelos, por exceso de comida sucia, por disgustos, por caída de rayos del nagual, etcétera.

Las recomendaciones que se dan para evitar este problema de salud, como prevención, son: no salir de la casa a cualquier hora de la noche para evitar el mal aire.

Hacer oraciones a Dios para que no se enfermen, cuidar a los bebés que no los miren personas con coraje porque tienen miradas calientes y fuertes y los pueden enfermar de mal de ojo y alferecía. Vivir en amistad con los vecinos y demás personas de la población, asear los alimentos y tomar agua hervida. Un número aproximado de pacientes que reciben atención médica al mes por estas causas, es de 150”.

Recursos, procedimientos, métodos terapéuticos y diagnóstico

Principalmente se utilizan vegetales, minerales y animales.

De los vegetales se utilizan muchas partes de las plantas medicinales como flores, frutos, raíces y derivados.

Los minerales que se utilizan en la curación son: arena de río, piedritas y plata, además animales tales como el gallo negro, perro negro, y otros recursos como son: sebo de res, huevo de gallina, plumas de aves, pico real y perico.

El remedio puede ser frío o caliente. Dependiendo de la enfermedad, son las plantas medicinales que se usan para la atención y curación. Las partes de las plantas que más utilizo son raíces, cáscaras, hojas, flores y semillas.

Yo elaboro mis remedios en casa con jarabes, pomadas, tinturas y otros preparados que se hierven muy bien. aire que entra al cuerpo y lo enferma, cualquier animal o fenómeno natural que asusta, por el polvo, resfriados, desvelos, por exceso de comida sucia, por disgustos, por caída de rayos del nagual, etcétera.

Las recomendaciones que se dan para evitar este problema de salud, como prevención, son: no salir de la casa a cualquier hora de la noche para evitar el mal aire.

Hacer oraciones a Dios para que no se enfermen, cuidar a los bebés que no los miren personas con coraje porque tienen miradas calientes y fuertes y los pueden enfermar de mal de ojo y alferecía. Vivir en amistad con los vecinos y demás personas de la población, asear los alimentos y tomar agua hervida. Un número aproximado de pacientes que reciben atención médica al mes por estas causas, es de 150”.

Recursos, procedimientos, métodos terapéuticos y diagnóstico

Principalmente se utilizan vegetales, minerales y animales.

De los vegetales se utilizan muchas partes de las plantas medicinales como flores, frutos, raíces y derivados.

Los minerales que se utilizan en la curación son: arena de río, piedritas y plata, además animales tales como el gallo negro, perro negro, y otros recursos como son: sebo de res, huevo de gallina, plumas de aves, pico real y perico.

“El remedio puede ser frío o caliente. Dependiendo de la enfermedad, son las plantas medicinales que se usan para la atención y curación. Las partes de las plantas que más utilizo son raíces, cáscaras, hojas, flores y semillas.

Yo elaboro mis remedios en casa con jarabes, pomadas, tinturas y otros preparados que se hierven muy bien.

Las vías de administración que utilizo son frotadas, sobadas, limpias, tomadas y ensomerios.

La cantidad que se indica a tomar va de acuerdo a como se encuentra el enfermo, por ejemplo cada seis, ocho, doce, o 24 horas, o en su caso de tres a siete días.

El efecto normal esperado es por diez días. Para que el paciente empiece a restablecerse, es necesario un reposo de siete días y se da de alta a los 15. Para evitar complicaciones se le recomienda no comer grasa, chile, ni demás cosas irritantes. Se les sugiere hacer ejercicios especiales como caminar, correr o saltar para recuperar el buen humor y la energía. Así como ingerir, comer alimentos nutritivos como carnes, verduras y frutas.

En mi forma de curar utilizo diferentes plantas medicinales, animales medicinales y minerales. También se le reza a diferentes imágenes religiosas con el fin de que éstas proporcionen ayuda durante las curaciones. El problema que padece el paciente se diagnostica por medio de preguntas, observación de los ojos, el pulso, adivinación y por medio de los sueños”.
02-19-2008 04:21 AM
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Mensaje: #3
Re: Galdino Hernández Castellanos: testimonio
Vínculos Comunitarios

“En este aspecto, participo en reuniones y actividades de la comunidad. Para ello recibo un citatorio de parte del presidente municipal para realizar cualquier tequio en algunas obras que se hacen en beneficio de la comunidad como son: limpieza de calles, reparación de iglesias, escuelas, comités de grupos solidarios para construir canchas deportivas o drenajes. Las autoridades y ancianos consultan conmigo pidiendo mi consejo de cómo resolver algún problema que afecta a la sociedad, cómo hacer para crear la paz en la comunidad. Los asuntos o problemas que consultan conmigo son: casos difíciles matrimoniales, de terrenos, de disgustos familiares y complicidad entre hijos y padres.

“En mi desempeño como curandero la clase de apoyo que recibo por parte de mi comunidad es el reconocimiento y respeto a mi labor. Las autoridades municipales me dieron una constancia para poder trabajar en forma legal como médico tradicional en la comunidad.

“De los líderes, ancianos y personas importantes de mi comunidad, no he recibido ningún apoyo, soló nos guardamos respeto y amistad.

“Las personas de mi comunidad consideran mi servicio como una curación efectiva de plantas medicinales, sienten la fe de sanar sus enfermedades tradicionales. En mi comunidad no he tenido dificultades para prestar mis servicios, trabajo de común acuerdo con todos los ciudadanos del lugar. Sólo llevo un registro diario de consultas, fecha, nombre, edad y sexo, procedencia, diagnóstico y tratamiento.

Hace poco que empecé a llevar un registro de personas fallecidas que fueron tratadas por mí.

“Considero importante enseñar mis conocimientos a otras personas porque no debe perderse la tradición. En el caso de que exista un aprendiz considero que debe ser un muchacho de buenas cualidades y que tenga vocación de ser curandero, con una edad entre 24 y 25 años. Actualmente, se ha acercado a mí un muchacho con estas características. He comprobado que tiene interés de prepararse y voluntad para ayudar a su prójimo; la decisión de enseñar a otros aprendices depende de cada especialista, ya que algunos son muy celosos de compartir sus conocimientos.

“Por ser toda mi familia de raza indígena, respetamos las tradiciones; participamos en las fiestas religiosas del pueblo, hace un año me tocó ser mayordomo de la fiesta de la Virgen de Guadalupe.

“Mi oficio de curandero me obliga a ser más creyente en Dios, porque él me da su fuerza y me ayuda para poder curar a mi prójimo”.

Vínculos con otros terapeutas

“Generalmente tengo buenas relaciones con otros médicos tradicionales. Platicamos nuestras experiencias, principalmente cuando tenemos casos difíciles. Nos ayudamos con algunos materiales, aunque esta clase de apoyo siempre debería darse. A veces he tenido problemas con algunos curanderos por envidias al ver que tengo muchos pacientes.

Como médico tradicional pertenezco a la Organización de Médicos Indígenas Mixtecos de Jamiltepec. Tenemos reuniones con otros médicos de la organización que son de otros pueblos. Como médico tradicional practico mi oficio en forma particular sin tener ningún apoyo por parte de alguna institución de salud oficial. Sólo como curanderos o médicos tradicionales recibimos el apoyo del Instituto Nacional Indigenista. En lo personal, tengo buenas relaciones con los doctores de la medicina alópata y cuando reconozco que no voy a poder sanar a alguna persona, yo mismo la llevo con un médico alópata”.

Comentarios del médico mixteco tradicional Galdino Hernández Castellanos, a los relatos de su historia de vida

“Me pareció muy importante el trabajo que se hizo porque a través de éste se da a conocer cómo empecé a curar y a practicar la medicina con plantas naturales. Cabe decir, que estoy muy agradecido con el técnico de Salud y Bienestar Social del Centro Coordinador Indigenista, la señorita Sofía Hernández, quien caminando en repetidas ocasiones acudió a mi domicilio desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche. Agradezco la paciencia y el interés que demostró en estas actividades, pasando hambre y sed porque yo no podía atenderla exclusivamente ya que tenía que ver primero a mis pacientes conforme llegaban y una vez terminada la consulta, seguir con el relato.

“Quiero dar una mejor atención a la gente de mi pueblo y a la de los alrededores sin distinción alguna, pues comprendo la extrema pobreza que sufre mi pueblo. Soy pobre y estoy de acuerdo con lo que puedan compensarme por la atención que les doy. Hay veces que no se puede con nada, pero de todos modos atiendo a mis pacientes por consideración, porque ellos lloran conmigo cuando no tienen dinero para curarse y viéndolos tristes los curo con todo mi corazón, sintiendo junto con ellos sus padecimientos.

“Quiero tener más apoyo para seguir estudiando sobre las plantas medicinales, con el fin de incrementar mis conocimientos para curar las nuevas enfermedades que día a día se descubren en la costa de Jamiltepec, motivo por el cual me obligo a crear nuevos conocimientos y métodos que me ayuden a dar solución a mis diarias actividades en la práctica de la medicina mixteca tradicional para que no se pierda la tradición en mi pueblo.

“De la manera más atenta y respetuosa, pido se considere todas las necesidades que tenemos los médicos tradicionales. En nuestras comunidades hacen falta credenciales y constancias que avalen nuestras labores en cualquier parte que nos encontremos para trabajar con más confianza y seguridad. Pienso que en el futuro los conocimientos y técnicas de curar de un médico tradicional deben ser mejores para poder llevar siempre un buen resultado en la vida de trabajo.

“La gente de mi pueblo está contenta conmigo porque he compartido con ellos lo que Dios me ha dado. También las autoridades municipales están de acuerdo con mi labor social. Le ruego a Dios que me dé más tiempo de vida para poder participar siempre con mi pueblo y, en especial, atender y ayudar a los enfermos que me buscan.

“Le estoy muy agradecido al Instituto Nacional Indigenista por el apoyo que me brindó para la realización de la historia de mi vida como médico mixteco tradicional y como miembro de una organización que desde hace tiempo se formó y ha sido reconocida por la misma institución”.

“Todo lo que he relatado son mis propios conocimientos; son mi verdadera forma de curar”.



Galdino Hernández Castellanos Médico mixteco tradicional Santiago Jamiltepec, Oaxaca, a 27 de junio de 1997
02-19-2008 04:22 AM
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