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Ezequiel Quintanar Hernández: testimonios
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Ezequiel Quintanar Hernández: testimonios
Ezequiel Quintanar Hernández

Región Mixteca Baja del estado de Oaxaca

La entrevista tuvo lugar en un ambiente de cordialidad y buena cooperación por parte del médico, así como una adecuada disposición para llevar a cabo los trabajos programados; sin embargo, fue necesaria la presencia de un traductor con el fin de obtener los datos con mayor certeza. En ocasiones hubo dificultad para el entendimiento y traducción de los temas.

La necesidad económica impulsó a don Ezequiel a curar. Es importante señalar los elementos que intervienen en este ritual, el atuendo y la atmósfera generadas por el médico tradicional.

Por la confianza que existia con el personal del INI se logró observar un ritual de curación que por lo general es secreto y privado entre el enfermo y el curandero.

Otros elementos importantes son el profundo sincretismo entre la religión católica y el ritual “mágico”; también acerca de la vida familiar y las relaciones de don Ezequiel con la gente de su comunidad, y con los curanderos que le enseñaron sobre rituales comunitarios de protección a casas y niños. Es necesario ahondar en los temas y costumbres de la comunidad en el trato a los niños; el significado de la música y de la gorra que don Ezequiel utiliza en los rituales, para diferenciar las enfermedades.

Ezequiel Quintanar Hernández

Antepasados

“Yo soy Ezequiel Quintanar Hernández, nací en San Martín, correspondiente al municipio de Silacayoapan, del estado de Oaxaca. Mis padres fueron Juan Quintanar Suárez y Juliana Hernández Castillo. Mis abuelos también nacieron en el mismo lugar. Yo no tengo noticias de que alguno de ellos se dedicara a curar; la persona con esta gracia más cercana que conocí fue mi suegro. Fue él quien me invitó a aprender, pero cuando él así lo hizo, a mí aún no me llamaba la atención. Tiempo más tarde me interesé por aprender debido a la enfermedad de mi esposa, Plácida López Martínez, que duró mucho tiempo en cama y necesitaba frecuentemente atención, cosa que por la pobreza en que estábamos no era posible realizar, por lo que empecé a poner mucha atención en la forma en que curaban las distintas personas que la atendían y poco a poco fui aprendiendo a hacerlo; también pedí favor a un curandero muy bueno para que me enseñara, dándome él de mucho gusto su mano derecha, enseñándome la forma de hacer las curaciones.”

Pautas de crianza

“Mi niñez la pasé bajo el cuidado de mis padres. Fui el tercero de cinco hermanos. Vivíamos en un chinamito con mucha pobreza, pero muy contentos. Mi casa era de paja y vivíamos allí siete personas; yo dormía en un petate, con todos los hermanos; ahora ya vivo en otra casa; en donde me crié ya no existe, está muerta, todo está desbaratado.

“Siempre fui muy inquieto y platicón, cuando estaba chiquito mi papá jugaba conmigo al columpio y más mediano jugábamos con otros niños del pueblo a las canicas y al seco. Como apodo me llamaban ‘Cheque’.

“El nacimiento de un niño o de una niña siempre se recibía con gusto y alegría, con los brazos abiertos, pues no existía ninguna diferencia si era niño o niña, era lo mismo, todos sentían la misma alegría. Era igual tener un varón o una mujer, aunque en algunas ocasiones era más conveniente una mujer, ya que desde pequeña se le buscaba pareja y los padres del que iba a ser su esposo tenían la obligación de dar para la alimentación hasta el casamiento. Era importante para el pueblo el nacimiento de muchos niños para que el pueblo creciera más. Cuando se moría un niño o una niña existía tristeza y dolor.

“No había una diferencia al nombrar a los niños según el orden de nacimiento; los nombres únicamente se tomaban del calendario de acuerdo con el día en que nacía.

“Yo fui el tercero y también me pusieron el nombre que me tocó en el calendario el día en que nací. Mi nombre oficial es Ezequiel, pero de cariño me dicen ‘Cheque’. Nunca he tenido otros nombres.

“Cuando yo era niño hablaba como todos los niños, ahora como un curandero o lector, con la verdad y en forma sincera y clara sin ser de dos caras o mentiroso.

“Antes no se permitía a los niños hacer preguntas y la mujer embarazada ocultaba su embarazo sobre todo a los niños; nunca se les pedía plática sobre los embarazos, sobre los cuidados, esas cosas sólo se platicaban entre personas mayores.

“Por pláticas de los grandes me enteré que cuando yo iba a nacer, el parto fue atendido por mi abuela, pues la partera vivía muy lejos y no había tiempo de irla a traer. También escuché que la placenta se ponía por costumbre en una bolsa, formando un envoltorio con ella y la amarraban después en la rama de un árbol, para que allí se secara sin que se la comieran los animales. También en la tripa del ombligo se podía saber cuántos hijos más iba a tener la mujer, por unas pequeñas bolitas blancas que se le forman; asimismo, el pedacito de tripa que me quedó cuando se me cayó lo fueron a tirar a la plaza para que tuviera suerte y fuera buen vendedor.

“Para atender el nacimiento se acostumbraba tener cerca un pedazo de carrizo, vela de sebo, cerillo, un mecate colgado en el techo para que la mujer se sostuviera durante el parto, un petate en donde lo recibía la partera, una cuna chiquita y una sábana para ensomar al niño y protegerlo. Era la partera quien se iba a hacer cargo un mes antes del parto, checaba para ver cómo estaba acomodado el niño, si había algún mal manteaban a la mujer para acomodar al niño. A mi mamá durante el parto la atendió la abuela, y se cortó el cordón umbilical con carrizo filoso.

“Cuando nacía un niño se dejaba solo, en un lugarcito, a la madre y la partera; en el chinamito se ponían a orar para que el niño naciera bien. La partera hacía una división para que la gente no entrara como quiera. Cada niño que nace trae su suerte, pero se busca protegerlo con un ojo de venado o con un cordón colorado, para que no le hagan ojo u otra maldad. Había que proteger el alma de los niños de los malos espíritus o de la mala influencia de la gente de mala voluntad, con rezos y amuletos, y se tenía cuidado de que no les hicieran ojo poniéndolos fuera de la vista de las visitas, o con un ojo de venado colgado de un cordón rojo. También se protegían de las embarazadas porque aún se piensa que tienen la vista pesada y hacen ojo. También con algunas personas se debe tener cuidado porque tienen la vista pesada y el espíritu fuerte. Pero si tienen, si está protegido, cuando sale el sol se agarra una rama de azomiate o ruda y con aguardiente se limpia al niño para que no moleste el espíritu. También cuando hay un enfermo grave o un muerto, una mujer que tiene un niño tierno no lo lleva al velorio ni al entierro porque le afecta la enfermedad o el aire del difunto.

“Fui alimentado con la chichi por tres años. Durante mi infancia después de que me quitaron la chichi me daban de beber atole de maíz, café, agua pura y comíamos frijoles, tortillas, algunos animalitos y hierbas del campo, así como diversos insectos y gusanos (de maguey), chinche de cáscara, chinche amarillita, que son buenos también para el aire. Sólo de vez en cuando comíamos carnitas de otros animales. Por lo general se comía tres veces al día, en la mañana, al medio día y por la noche, en unas jicaritas y en platos de barro. Como no había mesa se comía en el piso sobre un petate o se sentaba uno en un banco, en el petatito, en el suelo. Ahora ya es diferente porque la mayoría tiene su mesita y sillas. Dormíamos en el suelo, en un petate todos juntos hechos ‘rollitos’ para no pasar frío.

“A los niños se acostumbraba bañarlos en una bandeja o tina, porque si los bañaban en el río se enfermaban de espanto, porque el río tiene espíritus malos. Con el agua se mezclaban algunas hierbas como la salvia, el azomiate, la ruda, la hierba mora, que debería ser fresca para mayor efecto bueno, y el agua era acarreada de un pozo por cualquiera de la familia, para quitarle lo frío.

“Al niño con menos de cuarenta días de nacido le daban los cuidados necesarios y se le veía como un pequeño más, se pensaba que era una bendición tener un niño pequeño. Ya desde pequeño se acostumbraba vestir el niño con un paño de algodón desde el cuello, y así seguía.

“Cuando moría algún niño no me acuerdo si había alguna ceremonia especial, no estoy enterado de cómo eran las ceremonias, pero actualmente sólo se visten y se les pone su corona y sus alas.

“Cuando niño a mí me bautizaron. Yo nunca he preguntado cómo fue mi bautizo, no me acuerdo.

“Cuando yo era niño jugaba en las calles, en el atrio de la iglesia o en el patio de la presidencia, con los niños de la comunidad; jugábamos a las canicas, al seco (un palo con un gancho para levantar pelotas de trapo) y con los columpios; una vez mi padre me construyó uno. Los juguetes que me compraban eran las canicas que nos repartíamos entre todos los hermanos. Mi papá jugaba conmigo canicas: se hacía un círculo y quien sacaba más era el que ganaba.

“Cuando yo estaba chico las enfermedades de los niños se veían como algo natural, se veía como normal que se enfermaran de acuerdo con las estaciones del año, sobre todo cuando es más pesado, como en la canícula. Y sí, se enfermaban frecuentemente y hasta morían muchos de viruela, sarampión, tosferina y diarreas, porque no había doctor. Se usaban puras hierbas, los viejos no tenían conocimiento de las plantas medicinales, sólo las usaban así, para ver si pegaban o no. Los señores grandes usaban hierbas medicinales que poco a poco iban conociendo que eran buenas como medicina, también los baños de hierbas, cola de caballo, cáscara de mezquite blanco, y otros.

“Cuando fui niño siempre fui sano, pero de mayorcito me enfermé de viruela y me dejó inválido porque se me pudrieron las rodillas y mi abuelita me curó. Siendo ya grande me enfermo muy poco. Sólo a veces me da calentura o tos. Yo creo que ahora la gente nace más débil porque la alimentación ya no es la misma, pues antes el maíz y las hierbitas contenían la sangre pura de la tierra y ahora con los fertilizantes también ella está más débil.

“Hasta los diez años se consideraba ser niño y, a partir de los diez años se empezaba a trabajar para ayudar a la casa en el trabajo del campo, cuidando los animalitos o levantando milpa, y así va creciendo uno entre juego y trabajo. La pobreza era tanta que no alcanzaba para comer, mucho menos para vestir, siempre sólo teníamos una muda de ropa y ‘guarachitos’ de palma y en ocasiones a pie pelado. Por eso desde pequeño me enseñaron a trabajar, por lo cual ya no fui a la escuela aunque a mí me gustaba mucho, pero la necesidad mayor era trabajar.

“A la edad de cinco años los niños empezaban a imitar lo que hacían los padres, los hermanos mayores y las demás personas. De los siete años en adelante lo primero que hacían los niños era el aseo de la casa, las calles, el aseo de su cuerpo y también acarrear el agua del pozo y del río. Salían al campo por primera vez, dependiendo del niño, según su desarrollo, entre los ocho y nueve años. Entre los doce o trece años se consideraba que el trabajo del niño era igual al del padre.

“La niña desempeñaba los trabajos de la madre entre los nueve y diez años de edad, dependiendo de su agilidad; la mujer desde pequeña tenía que moler y encargarse de los quehaceres del hogar y del cuidado de los animales.

“Para la fiesta grande las personas con más posibilidades compraban ropa nueva para sus hijos y algunos utilizaban sólo la que tenían; algunos estrenaban y otros se ponían la ropa de diario, dependiendo la situación económica. El día del bautizo se vestía al niño de equipaje de color blanco con un lienzo del mismo color. En las fiestas del pueblo los niños usaban ‘guarache’ de copalillo y palma, por lo general andaban a pata limpia (descalzos).

“Cuando yo era niño me iba al campo a sembrar el terrenito, poniendo la semilla en el surco; me gusta el campo y me siento feliz de trabajar en él. También recuerdo de manera especial algunas fiestas del pueblo, pero sobre todo las religiosas, porque a veces podíamos participar en ellas.

“Me gustó mucho ir a la escuela y recuerdo muy en especial a mi abuelito, que estaba siempre pendiente de acompanarme porque había que pasar el río y para hacerlo siempre me cargaba; cuando salía yo de la escuela estaba listo para volver a cargarme de regreso, sobre todo en tiempo de lluvia, porque el arroyo crecía mucho. Pero sólo pude asistir durante un año porque en mi casa había mucha pobreza y necesidad de trabajo. En la escuela me enseñaron el español, pues el mixteco lo hablamos en todo momento; la escuela me enseñó para que no nos engañe la gente, para saber leer y hacer cuentas. La relación con mis compañeros fue buena, era feliz porque me querían mucho. En la comunidad no había mestizos, así que no conviví de niño con ninguno. En el año que asistí a la escuela el profesor nos trataba cariñoso; mis padres me ponían a hacer siempre la tarea, querían que aprendiera pronto.

“Al último hijo le correspondía heredar la casa de los padres, a los demás un pedazo de terreno para hacer su casa, como de ocho a diez metros. A las mujeres se les daba también una porción de terreno; tenían los mismos derechos, porque la mujer sufre más que el hombre, porque dependen de la vida matrimonial. En la actualidad todavía se respetan estas costumbres de la herencia.”

Tradición oral

“Las personas mayores acostumbraban contar muchas historias como la del tabayuco, los duendes, la bandolera, la Llorona y diferentes aparecidos, unos en el monte, otros en las casas y en las calles, fantasmas. Una historia decía que en el cerro del Águila los abuelos fueron a pizcar, al bajar a un llano llamado Tusiyoco, en donde se encuentra el arroyo de Los Gachupines, vieron a tres señoras lavando y cuando se pararon no doblaron las rodillas, pues andaban derechas. Al poco tiempo los que las vieron se enfermaron de mal espíritu.

“Había también la historia del ‘Cuidador de mina’, quien no deja que le saquen nada, y la historia de ‘Cuando canta el tecolote’: depende del tono que éste le dé para saber si sólo viene la enfermedad o la muerte; cuando canta de madrugada la muerte está cerca. Hay también una historia sobre los hechiceros muy poderosos que dominan el rayo y la muerte.

“Una vez estábamos en una reunión varios curanderos y un perro empezó a ladrar con furia molestando mucho con su ladrido. La esposa del curandero, dueño de la casa, le pidió a éste que lo callara, entonces el hechicero sacó de su bolsa una bolita de copal, la puso entre sus manos y comenzó a soplar sobre ella; como a los cinco minutos el perro cayó muerto y poco tiempo después, como a los 15 minutos más, ya tenía gusanos y moscas verdes saliendo de su hocico.

“Antes había mucho respeto para los mayores y cuando el niño hacía alguna travesura o se portaba mal, era regañado con palabras fuertes y se ponía algún castigo. A los niños se acostumbraba hablar con respeto y con cariño en su lengua materna, con consejos. Los adultos se dirigían a los niños con alegría, cariño y palabras honorables, aunque cuando se portaban mal o no obedecían se les regañaba y se les corregía con algunas manaditas para que no siguieran con esa mala idea. Y los niños se dirigían a las personas mayores siempre con respeto, admiración y amabilidad. Ahora ya es diferente, los niños actualmente ya no obedecen, ni respetan a sus mayores, ellos quieren agarrar sus otros caminos. En este tiempo está mal porque antes se respetaba a los mayores; los jóvenes saludaban de mano, se quitaban el sombrero y se agachaban para decir ‘buenos días’ o ‘buenas tardes’.”

Aprendizaje

“Cuando mi esposa estuvo en cama mucho tiempo sentí la necesidad de aprender a curar. Fue una enfermedad muy larga y ella necesitaba frecuentemente curarse y no había dinero; puse empeño para ver cómo le hacían para curarla y después me animé a hacerlo yo. A partir de esta vez sentí una necesidad de saber más, por lo que pedí a un curandero bueno que me enseñara. Éste me dio la mano derecha y me enseñó con mucho gusto. Después de un tiempo de haberme iniciado en las curaciones tuve un sueño, en donde un hombre me llevó volando a pueblos desconocidos muy lejos; visité un lugar donde estaban todas las formas de curar: las buenas y las malas. El hombre que me llevó me dijo: ‘Mira Ezequiel, a la izquierda están las cosas malas y a la derecha las cosas buenas de curación, tú cura siempre con la mano y el pie derecho, nunca con el izquierdo’. Además me dijo: ‘Ten mucha fe en Dios y te irá bien’. En este tiempo tenía yo aproximadamente 30 años de edad y mi primer paciente lo curé de pérdida de la sombra, y de los malos espíritus, pero como ha pasado mucho tiempo no tengo claro qué fue lo que sentí con mi primer enfermo, pero me acuerdo que tuve muchas palabras de agradecimiento de algunos de los enfermos que logré ayudar.

“Cuando estaba yo aprendiendo comía igual que siempre: atole, frijoles, tortillas, chile, hierbas del campo y también algunos animalitos; no era necesario tener cuidados especiales.”

Sueños

“Los sueños provienen de la mente, el alma es la que nos da la virtud de humanos, es la que dirige los sentimientos. Si el alma está enferma los sueños son malos y cuando el alma está bien los sueños son bonitos, felices. El sueño es también una manera de comunicarse con el alma, porque a través de los sueños podemos ver lejos y cosas que van a venir, y también nos hacen ver algo que está en el mundo muy interior nuestro, en el centro mismo de nuestro ser. Cuando se sueña se está más cerca de Dios, porque en los sueños felices no hay odio ni envidia, estamos en paz; pero también los espíritus malignos se pueden apoderar de nuestros sueños.

“Cuando yo hago la primera de tres curaciones, en la noche tengo un sueño que, si es feliz o que voy por el campo contento, o levanto un objeto del suelo, éste me indica que sí puedo curar la persona. Si por el contrario es un sueño feo o de un muerto es contra sueño: no voy a poder ayudar a la persona y mejor no la atiendo. Sólo en muy pocas ocasiones, pues los espíritus se meten en los sueños para darnos avisos como la muerte de un familiar. Si se sueña agua clara es buena suerte y si se ve lodosa son malas noticias.

“Hay veces en que el sueño previene de peligros, de accidentes o de enfermedades de algún familiar cercano; los sueños predicen cosas que podemos ver en el futuro.

“Cuando se sueñan animales depende del animal que se sueña, porque unos indican que algo malo va a pasar, y otros que va a tener buena suerte.

“También personas que no curan tienen sueños que les avisan algo pero no siempre saben lo que va pasar. En ocasiones la persona se está defendiendo de algún mal que le quieren hacer, por eso amanece cansada, pues si se acuerda uno de lo que soñó y evita el camino del sueño puede cambiar las cosas.

“Cuando hay una relación muy fuerte entre dos personas, principalmente entre madre-hijo, padre-hijo o entre vecinos o compañeros, éstos se pueden comunicar en los sueños. A través de un sueño es posible recibir un mensaje, sin embargo casi nunca se puede adivinar a tiempo lo que el sueño nos está diciendo. Cuando estaba aprendiendo a veces tenía sueños muy pesados, muy malos, pero también en otras ocasiones los sueños eran felices.”

El diagnóstico

“Hay forma de saber quién causó la enfermedad; se pregunta al enfermo qué fue lo que pasó o cómo empezó el problema. Generalmente yo veo a toda la persona, pero también la mente, pues si una persona piensa y tiene fe en la curación es más fácil ayudarla. Para curar es necesario que el paciente platique todo lo que hizo y cuanto le ocurrió para que los lectores puedan defenderlo bien, para que puedan curarlo. Cuando se llega a la mitad del trabajo se toma un limón, se le pone el nombre del enfermo y se rodea de incienso; se pregunta qué enfermedad tiene: si es por hechicería o por espíritu natural.”

Ezequiel Quintanar Hernández

Cultura y Práctica Médica

“El curandero lucha contra los enemigos”
Ezequiel Quintanar

“Un curandero para mí es una persona que tiene el corazón sano y tiene el permiso de Dios para curar. Yo no siento nada en especial, sólo estoy en paz conmigo y con los demás. El poder curar, en mi vida personal, ha sido de mucha utilidad, pues me ha ayudado a dar salud a mi familia en la vida diaria, y el poder servir a mi gente me hace feliz y estar en paz conmigo mismo y con Dios.

“Mi manera de vestir sigue siendo la misma, el ser curandero no ha influido para nada en mi vestuario, más bien las salidas fuera de mi comunidad, como al norte. Tampoco en la forma de alimentarme hay diferencia porque esto es de acuerdo con lo que tenemos para comer. El probar algunos alimentos diferentes es de acuerdo con el pueblo donde me llaman a curar. Sólo he modificado un poco en cuanto al aseo personal y la alimentación, más por la convivencia en los encuentros de intercambios de conocimientos y por la recomendación del personal del INI en hervir el agua, en el aseo de manos y en el de la vivienda.

“Mi trabajo principal sigue siendo el de campesino; sin embargo, he tenido que salir a otros pueblos a curar porque poco a poco se van haciendo palabras de mí en otras partes. Como únicamente vivo con mi esposa, la relación no ha cambiado, ni me ha afectado ser curandero. Al principio mi pueblo me trató muy bien, pero actualmente mi pueblo me desprecia con críticas.

“Una persona que está hecha para curar ya sabe cómo hacerlo, antes de curar hace una pregunta, y si no puede ayudar no mete la mano. En cambio un aprendiz no puede hacerlo porque a veces no tiene suerte o no tiene corazón sano, ni el permiso de Dios para curar. Cada quien tiene un destino. En la comunidad hay varias personas que saben curar con hierbas, curan de manera diferente a la mía porque ellos no hacen ceremonia ni ofrecen presentes, curan con puro remedio de hierbas. Ellos trabajan bien, pues se necesita gente que conozca de hierbas para curar.

“La gente del pueblo, cuando quiere sanar a alguien, sólo utiliza remedios caseros y el curandero lucha contra los enemigos y ofrece presentes en la ceremonia, así como también el sacrificio de la sangre de un animalito (gallina o guajolote). Hay unos que sí alcanzan una gracia para curar, hay otros que no curan natural. Hay diferencias en las curaciones y hay personas que saben más que otras, pues si tienen fe en Dios también ellos pueden curar aunque no sean lectores especiales.

“Yo hago la lucha por curar a las personas peleando con los enemigos, porque son varios y cada uno tiene su casa y así voy atacando casa por casa. Hay veces que me llevo toda la noche de trabajo. Existe una fuerza especial para curar, pero primero voy a pedir a la cruz a un cerro, para que me dé todo el conocimiento para curar a las personas que están enfermas de envidia y de odio, para que tengan la paz. Existen también fuerzas que causan daño a la gente sobre todo en lugares pesados, solitarios como barrancas, cuevas, ríos y en donde se cruzan los caminos. El curandero, cuando limpia a la persona, se pelea con el enemigo causante del daño. Hay hechiceros que aprovechan estas fuerzas para hacer el mal.

“Cuando curo yo pido principalmente la ayuda de Dios porque los santos sólo son sus discípulos, y me dirijo con mucha fe y respeto, con el corazón sano y el espíritu feliz. Dependiendo de la enfermedad que se va a curar me dirijo a un santo o a otro, pero siempre primero pido a Dios. En las mujeres se recurre a santa Justina y san Toribio, y en los varones a Jesús el maestro y a san Marcos. Los santos son sólo para ayudar o curar a las personas, pues ellos no causan enfermedad. En algunas ocasiones sí es necesaria la intervención de un antepasado, tanto para ayudar como para hacer daño, pues los hechiceros utilizan al difunto que murió en forma violenta para hacer sus trabajitos en contra de algunas personas.

“Constantemente me buscan de diferentes pueblos para ayudar a los enfermos. Mis viajes son casi siempre para curar, aunque en ocasiones salgo a visitar a mis hijos, pero también allá curo. En estos viajes he aprendido mucho - sobre todo he comprado libros - y las pláticas de intercambio con otros curanderos. No he tenido oportunidad de conocer por la televisión ninguna curación, y en la radio sólo de vez en cuando se escuchan programas de remedios caseros.

“Cuando uno no está bien preparado se corre algún riesgo porque el daño puede pasarse a nosotros. Hay ocasiones en que se me cierra la garganta y siento feo cuando estoy curando; tengo que curarme con unas gotas de fuerte (mezcal) y un poco de humo de cigarro, y empiezo de nuevo la curación. El pago para las curaciones es por voluntad porque Dios da la mano, no vende su palabra, no vende su caridad. Sí cobro un poco, cuando la curación es de corazón y hasta que Dios de permiso.

“Un curandero no se despinta, no se muestra, no se desmaya y no toma color. Trata al enfermo con cariño, con corazón sano y contento, igual hombres, mujeres o niños porque es un solo corazón, un solo sentimiento y una sola voluntad para ayudar. El curandero puede ayudar a las personas, en primer lugar con una limpia para que se domine la gente, en segundo lugar con oración a una imagen para que nos ayude en ese corazón, con una ofrenda de una vela y un ramo de flores para pedir a los espíritus que dejen en paz a esa persona. Se puede guardar en secreto el lugar en donde se llevó a cabo la curación, para que se defienda bien al enfermo de todos los enemigos. Éste no se comparte, sólo el corazón, nadie más debe de saberlo aunque a veces sólo se confía a una persona de mucho respeto, honrada, para que no sea divulgado a más personas. Para que yo pueda curar, porque debo estar en paz con Dios y conmigo mismo, se debe ser responsable porque el trabajo es serio y secreto. Para curar se lleva la ofrenda a los espíritus: velas e incienso, y así poder ayudar a los enfermos.

“A veces uso el agua: yo aconsejo a una persona que no tiene paz en su espíritu y que no puede dormir que ponga un vaso en la cabecera de su cama y que le rece tres padres nuestros para que, cuando los demonios que atormentan a la persona bajen, al tomar de esa agua se alejen. En la curación a veces uso agua bendita. Tengo libros que utilizo para las curaciones. Los he conseguido en diferentes lugares y también un ídolo que encontré en el cerro al estar haciendo una curación y al que recibí con mucho cariño.

“Para curar sólo tenemos que pedir a Dios que nos dé fuerzas, y el lugar puede ser un cerro, la iglesia, el campo, un árbol grande y fuerte. Los días especiales son lunes y martes para los espíritus más malignos, y la hora las diez de la noche o la una de la mañana. De la mala sombra cualquier rato y cualquier día.

“Hay varias clases de enfermedades. Las naturales que se ayudan con remedios de plantas medicinales, y las malas, en las que se necesita la ceremonia y el presente. Entre las malas se encuentran las que se dan por envidia, por odio, por espanto, pérdida de la sombra y, entre las naturales: diarrea, tos, reumatismo, etcétera. Un enfermo de hechicería tiene malos sueños, siente que su vida está en peligro, no puede dormir y no tiene paz. Cuando se pierde la sombra se siente dolor de cuerpo, se siente muchos partimientos de huesos, no se siente a gusto, tiene asco.

“Las enfermedades del espíritu son las que se manifiestan de noche por el sueño de una persona difunta. No se ve ninguna diferencia porque el alma y el espíritu son iguales, es un sólo padecimiento porque si está enfermo del espíritu, está enfermo del alma.

“Hay otras situaciones que pueden causar la enfermedad como el frío, las primeras lluvias, alguna caída o golpe; y todos los fenómenos naturales causan enfermedad de susto, miedo y temor. También los fenómenos sobrenaturales que causan enfermedad porque rompen con la paz interior. Las principales causas, tanto de enfermedades como de problemas de salud, por las que la gente busca mis servicios, son esencialmente cinco: la pérdida de la sombra, ña cuan ña yuñan; la hechicería, ña saha ndtaxin; el espanto, cue niyu; el mal aire, ña cani ndachin; y la envidia, na nduxin hinio.”

Ña cuan ña yuñan, pérdida de la sombra

“No sé si esta enfermedad tenga otros nombres, pues yo la conozco como pérdida de la sombra. No podría decir cuántos pacientes he atendido de esta enfermedad; hay veces que tengo varios en una semana y otras que no entra ninguno y así se presentan cada vez. El problema de este padecimiento se conoce mediante las preguntas que se le hacen al enfermo; esta enfermedad se presenta cuando una persona tiene un accidente, una caída, el ataque de un animal o es testigo de algo malo o desagradable. El enfermo se encuentra pálido, sin ganas de trabajar, se siente cansado y triste. A veces no llega al sueño o no duerme tranquilo, se le quitan las ganas de comer y a veces siente muy molesto su cuerpo.

“Se cura por medio de una limpia que se lleva a cabo en donde el enfermo se asustó o donde estuvo presente en algún accidente. A esa forma de curar se le llama recoger la sombra. Los recursos terapéuticos que se ocupan para realizar la curación son huevos, azomiate, albahaca, aguardiente, copal, flores amarillas o blancas, velas y cerillos. Las plantas se usan completas, es decir con hojas, ramas y flores y se utiliza un manojo regular; de aguardiente se usa medio litro. La forma de curar es a través de presentes u ofrendas y también se barre el cuerpo del enfermo en forma circular, primero con un huevo y después con las hierbas; se utiliza aguardiente que el curandero y el enfermo toman sin exceso. Se realizan tres curaciones, lunes, miércoles y viernes, de 6:00 a 8:00 de la noche; a la segunda el enfermo ya se empieza a recuperar. Se le recomienda al paciente que no se vaya a bañar después de la curación.

“Si no se cura a tiempo, la enfermedad puede consumir al enfermo y matarlo.

“Para evitar este mal se necesita ser juicioso, no buscar el peligro y estar acompañado por la buena suerte.”

Ña saha ndtaxin, hechicería

“El número de pacientes es variable. Se conoce como brujería o mal tirado. La forma de conocer el problema de salud es adivinando en las barajas. Esta enfermedad es causada por personas de mal corazón que tratan de acabar con la vida de las personas con las que han tenido problemas graves. Para curar hay que sacar el mal en las personas o en el lugar donde éstas viven. Este mal se trata con una serie de limpias y llevando presentes a diferentes lugares como ríos, barrancas y cerros, donde hay malos espíritus. Se utilizan las hojas y las flores de hierbas, como son: ruda, albahaca, ajo, así como otros recursos que son el aguardiente, cigarro, copal, huevos de guajolote y un gallo o gallina negra. En primer lugar se deshoja la hierba, se mezcla con el aguardiente y se frota al enfermo con esto. Por último se sacrifica el animal, su sangre es esparcida en el lugar donde se encuentra el presente, y con el humo del cigarro se sopla en forma de cruz. Con el copal se insoma al enfermo. La hora especial para curar es de 11:00 p.m. a 3:00 a.m., durante los días lunes y martes.

“Si no se cura la persona a tiempo se muere. Para que no se dé este problema se debe evitar enfrentamientos, la violencia, robos con nuestros semejantes y así vivir en armonía con los que nos rodean.”

Cue niyu, espanto

“No sé exactamente cuántos pacientes he atendido de espanto porque no llevo ningún control. Que yo sepa esta enfermedad no tiene otro nombre. El problema de salud que padece el paciente se conoce mediante la palpación de los pulsos y se le llama pulsar. Esta enfermedad es causada por un susto, ya sea de algún animal, malos espíritus o una sorpresa desagradable. El enfermo se encuentra triste, se sobresalta cuando está dormido, no tiene apetito, se encuentra pálido y tiende a adelgazar.

“Este mal se cura por medio de una limpia en donde se utilizan diferentes tipos de hierbas, como son: albahaca, ruda, azomiate, santa María, mirto. Las partes de las plantas utilizadas son las hojas, los retoños y las flores. También se usan otros recursos como el huevo, copal, aguardiente, tabaco, etcétera. Se utiliza un manojo de cada hierba y un cuarto de aguardiente durante cada limpia. El remedio se prepara haciendo una mezcla de todas las hierbas con el aguardiente y después con un huevo que se unta con las hierbas y se frota en el cuerpo del enfermo.

“Se empieza a curar al paciente por las manos, donde está el pulso; después se coloca la masa del tabaco con el aguardiente en las orejas y en la mollera, después a nivel del corazón y cuello, después en los tobillos. A las doce del día se le rocía por atrás y le grita uno de repente por su nombre.

“La limpia se puede realizar en cualquier día y a cualquier hora. Se recomienda bañarse a los dos días después de la limpia. Si esta enfermedad no se cura luego, con el tiempo el enfermo llega a morir. Para el espanto no existe ninguna recomendación, ya que se presenta en cualquier momento inesperado.”

Ña cani ndachin, mal aire

“Aunque hay un gran número de personas que asisten a que los curen de este mal, no sé exactamente cuántos he atendido porque no llevo ningún orden. No conozco otro nombre para el mal aire. La forma de conocer el problema de salud es mediante preguntas. Esta enfermedad se presenta o se produce cuando se toca un difunto, o al pasar donde mataron a una persona, o al salir en una mala hora durante la noche (espíritu maligno).

“El paciente se nota muy triste, presenta diferentes tipos de malestar y empieza a adelgazar. Este tipo de mal se caracteriza por la presencia de ronchas en la piel, falta de sueño, moretones en cualquier parte de su cuerpo sin causas, ardor en el ojo o en cualquier parte del organismo. Este padecimiento se cura con una limpia, en la cual se utilizan diferentes tipos de plantas y otros recursos. Las plantas utilizadas son: azomiate, ruda, albahaca, mirto, además el tabaco, aguardiente o alcohol. Las partes de las plantas utilizadas son las hojas, flores y retoños.

“El remedio se prepara despedazando las hojas de las diferentes hierbas, que se humedecen con el aguardiente y se frotan en la persona asustada en forma circular, al mismo tiempo con el humo del cigarro se insoma en forma de cruz y se le frota un huevo. Si no se cura a tiempo el enfermo puede perder el sentido o a veces la vida. No existe ninguna recomendación ya que este problema lo puede padecer cualquier persona dependiendo del lugar donde se encuentre.”

Na nduxin hinio, envidia

“No tengo el control de las personas atendidas por este mal. Yo conozco esta enfermedad como envidia y no sé si tenga otro nombre. Por medio de la entrevista con el enfermo y con la pasada de un huevo o limón sobre su cuerpo se llega a conocer este padecimiento; mediante el limón o el huevo me contesta si se puede curar o no. A la forma de conocer el problema de salud yo le llamo ‘adivinar’.

“La persona de un momento a otro cambia su estado de ánimo y tiene diferentes molestias, desde un pequeño dolor de cabeza o cambio de humor hasta un trastorno o locura. Es una enfermedad producida por malos sentimientos hacia las personas que tienen bienes codiciados por otras personas. Este mal se cura con una limpia y se utilizan diferentes tipos de plantas, como: ruda, mirto, albahaca, azomiate, y otros recursos, como aguardiente, vela de cebo, de cera y huevos de guajolote. Las partes de las plantas que se utilizan son las hojas y retoños; la cantidad de las plantas que se utilizan es al cálculo (puño, ramo); se frotan con el aguardiente y se talla con el huevo en el cuerpo del enfermo. La curación se puede hacer a cualquier hora y en cualquier día. Son mejores los días lunes y martes y el enfermo se siente mejor cada día hasta restablecerse.

“Si no se atiende a tiempo la enfermedad avanza y puede llevar al enfermo hasta la muerte. Esta enfermedad no se logra evitar ya que uno no sabe los malos deseos de las personas.”

Historia de su cuerpo

“Nosotros, nuestro cuerpo, sólo somos una arenita en el universo. La salud depende de mi corazón limpio y sano, de vivir en paz con los demás y conmigo mismo y del respeto de todos. El cuerpo humano debe estar sano y la mente debe estar limpia, así como el corazón alegre para vivir en paz. Desde que empecé a curar - que yo recuerde -no hubo algún cambio especial, casi siempre me encuentro bien de salud, sólo a veces un poco de gripa, pero ya estoy cansado y viejo; sin embargo me gusta trabajar. La única enfermedad grave que recuerdo fue la viruela, pero no influyó en mi decisión para ser curandero.

“Yo me curo casi siempre con remedios caseros y cuidados en casa; sólo a veces voy al doctor de la clínica, pero muy poco.

“Para no enfermarme, por lo general soy respetuoso con los demás, trato bien a la gente para que me traten igual, no hago daño a nadie y para el resfriado no ando descubierto durante la noche; cuido de las discusiones en casa, la envidia de la gente, los problemas de crítica y el odio, que es lo que más me hace daño, pues yo creo que para que no nos dañen los impulsos, los deseos o instintos, debemos ser sanos de corazón, trabajar y respetarnos nosotros y a los demás. El sudor, las heces, la orina, son sustancias que el cuerpo no necesita. La muerte es cuando al cuerpo se le acaba toda la energía, se pierde toda la conciencia, se acaba el odio, la envidia, se descansa.”

Concepción salud-enfermedad

“Tener salud depende de no criticar, de no andar casa por casa, porque a veces se piensa mal y no toda la gente se lleva bien y de allí resulta todo el problema. Cuando la gente está enferma no se siente a gusto ni está en paz con los demás. Vive peleando, no duerme, tiene dolores y no tiene suerte; se puede curar, se puede hacer la lucha para vencer a los enemigos. El saber médico está íntimamente unido al equilibrio de fuerzas entre el mundo interno del ser humano o el mundo externo y la naturaleza, ya que solamente estando en paz con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, se siente uno feliz.

“Las personas se enferman porque no tienen respeto para los demás y a uno mismo, porque todo lo malo que hacemos a los demás puede regresar y dañarnos también. Las enfermedades vienen de uno mismo porque hace uno corajes por cosa de nada.

“El cuerpo humano está formado por la mente, cuerpo y alma, en la mente y el alma es donde está la vida; la esencia de las personas son los sentimientos del corazón y el alma. Las partes más importantes son los siete sentidos, que es donde pega el maligno, se ponen los sesos muy duros, allí es donde pega el aire y es en donde llevamos la vida. Las personas están formadas por los sentimientos, su forma de ser y de portarse.

“Las personas que pueden causar enfermedades son las que no tienen fe ni buena voluntad porque están a favor del enemigo y ya no cuentan con el señor Dios; están de acuerdo con las personas que actúan de mala fe y pueden causar enfermedades a las personas que les tienen envidia u odio por tener algún bien que otros no tienen: la mala voluntad causa daño y mucha mortificación con los vecinos, porque son de mal corazón y han hecho daño.

“El conocimiento acerca de los cuatro puntos cardinales para mí tiene un gran significado, ya que éstos representan la vida y la enfermedad. Donde nace el sol significa tiempo de larga vida y de buena suerte; el lado donde se oculta quiere decir que tiene vida corta y también significa enfermedad y desgracia.

“La tierra es la madre que necesita de la fuerza del sol, la lluvia, la luna y el viento para que los hombres, animales y plantas, vivan felices y contentos. Las tormentas, los rayos, los remolinos y los temblores a veces pueden ser un castigo de Dios por portarse mal y no vivir en armonía; a veces se hace la lucha para apaciguarlos, aunque a veces se consigue y en ocasiones no, pues si es un enojo de Dios, él manda. Si no se cumplen las promesas a los santos o a alguna virgen, los santos se enojan y mandan un espíritu en la noche para que los moleste y no los deje dormir, y cuando sueñan recuerdan la promesa que no cumplieron.

“Por la envidia se dan problemas en las comunidades, porque existe mucha gente inconforme que codicia lo que otros tienen. En las personas la envidia se nota porque los labios se ven dulces pero el corazón está amargo, saludan con mala voluntad. Hay la mala fe; la mala voluntad, el coraje o el odio siempre existe; hay quien causa enfermedad rogando a los espíritus malos para que enfermen a las personas o poniendo tierra del panteón por donde van a pasar o también regando sal en la casa que se quiere dañar o agua bendita a la persona que se quiere correr.”

Vínculos Comunitarios

“Yo participo en cada reunión que tiene el pueblo, como ciudadano, o según el cargo que tenga, aunque ya estoy grande y el pueblo ya no me obliga, pero es mi voluntad servirlo. A veces cualquiera del pueblo me pide consejos, especialmente los jóvenes que ocupan algún cargo en el Cabildo, sobre asuntos relacionados con el desempeño de los cargos de autoridad, porque son jóvenes y tienen poca experiencia, pero siempre como ciudadano mayor de edad y no como curandero.

“Para mi trabajo no tengo apoyo por parte de la comunidad, ni de las autoridades, ni de los líderes y ancianos de la comunidad, sólo con el equipo de salud del INI he tenido apoyo. El personal del INI con quienes hemos participado desde hace años, siempre nos ha tratado bien; con otros médicos no he tenido relación de trabajo, sólo algunas pláticas con el doctor de la Unidad Médica Rural (UMR) que estuvo años antes. Me gustaría que el gobierno me ayude en forma económica y con una constancia para poder trabajar más fácil. Aquí he tenido dificultades ya que han llegado curanderos de otras partes y esto hace que yo me dedique a curar a mis familiares y a salir a otros pueblos. Hay bastante falta de interés entre los de mi pueblo, así que mejor no les enseño, no hay aprendiz, no interesa a ninguno de mi pueblo, no hay tradición para transmitir el conocimiento.

“La relación con otros terapeutas es buena, nos ayudamos y nos tenemos respeto. A veces nos acompañamos a curar, intercambiamos experiencias, especialmente en las reuniones del INI. Y he participado con el grupo de curanderos de Silacayoapan en los encuentros que realiza el Instituto, platicamos los casos difíciles que se nos presentan y en ocasiones nos acompañamos para defendernos de la fuerza mala.

“Por costumbre siempre las familias participan en la organización de las fiestas de diferente forma de acuerdo con las mayordomías. Yo he ocupado diferentes cargos en las fiestas: mayordomo, diputado, y la tradición es igual y todos participamos. Las costumbres de mi pueblo son buenas; antes eran mejor, porque había más respeto por la gente grande. Actualmente la juventud es menos atenta y no respetan como debe ser a la gente mayor.”

Relato de un ritual curativo en San Pedro Silacayopan

Dra. María Josefina Montaño Corza
C. D. Espiridión Nolasco González
C. Soledad Santiago López

El ritual de curación consistió en tres etapas:
1. Invocación de los espíritus.
2. Ofrenda y peticiones.
3. Agradecimiento y despido de los espíritus.

1. El ritual comenzó con música para pedir por la paz de la señora Plácida López Martínez y para que los malos espíritus no le causaran daño. El curandero Ezequiel invocó a Dios con una oración y le pidió socorro y auxilio de la vida y de la suerte para poder curar.

2. En un círculo de flores amarillas el curandero colocó la ofrenda: un ídolo de piedra que significa buena suerte y salud; al centro del círculo cuatro velas de cera y más adelante dos de cebo; entre las velas Ezequiel hizo dos triangulitos con cuatro huevos de guajolote. Afuera del círculo el curandero colocó cervezas, refrescos, aguardiente. Por cada huevo se acostumbra poner tres bolitas de copal. Mientras el curandero las arrima, dice lo siguiente: “diez tallos, diez blancas, diez presentes, tómalo con la voluntad de ella, lo cual es de mi hija Plácida López Martínez, para que ella esté sana y viva feliz, amen.”

La finalidad de rezar, mientras el curandero prendía el copal cerca del huevo, fue para que el huevo le contestara de dónde venía el mal. El curandero llamó cada huevo con diferentes espíritus, encarnados en divinidades que contestan al revelarse antes. Mientras el curandero rezaba, colocó los huevos sobre la cabeza de la enferma soplando. Después hizo un pequeño agujero al huevo y más adelante lo puso entre las flores por ser de buena suerte; prendió el copal y volvió a rezar. Al terminar puso una melodía para que los espíritus estuvieran contentos e invitó a todos los presentes a acercarse a la ofrenda. Siguió rezando y al terminar la oración limpió a la enferma con un guajolote, lo acercó al altar, lo degolló y esparció la sangre del animal sobre la ofrenda, como presente para la tierra. Al final, el curandero regó toda la ofrenda con aguardiente.

3. Ezequiel terminó el ritual despidiéndose de los espíritus y agradeciéndoles su presencia con música y rezos para que se fueran contentos y en paz.
02-19-2008 03:49 AM
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